En enero de 2026, los expertos en ciberseguridad (incluidos Group-IB y Cisco Talos) dieron la alarma: un nuevo grupo de extorsionistas, DeadLock, había inventado una forma revolucionaria de ocultar su infraestructura, utilizando la red Polygon.
La principal característica de DeadLock es la técnica EtherHiding. En lugar de escribir las direcciones de sus servidores de control (C2) directamente en el código del virus (lo que es fácilmente bloqueado por los antivirus), los delincuentes las colocan en contratos inteligentes de Polygon. El software malicioso consulta la blockchain, lee la dirección actual del servidor proxy y solo entonces establece conexión con los hackers.