Lo ames o lo odies, una cosa es cierta:
Trump es igual a tráfico.
En el momento en que Donald Trump dice algo, las redes sociales se iluminan.
Los ciclos de noticias cambian. Los hashtags explotan. YouTube, Twitter (X), Telegram — está en todas partes.
Pero, ¿por qué sucede cada vez?
Porque Trump no es solo un político, es una marca, un desencadenante, un imán para la participación.
Él sabe cómo agitar emociones, hacer titulares y generar millones de clics en minutos. Por eso las plataformas lo adoran (incluso cuando pretenden que no).