En 2026, con la regulación global sobre privacidad de datos cada vez más estricta, las necesidades centrales de los usuarios empresariales en almacenamiento descentralizado han evolucionado desde "bajo costo" hacia una doble garantía de "privacidad + cumplimiento". El protocolo Walrus, gracias a la integración profunda de innovación tecnológica y diseño de cumplimiento, ofrece la solución óptima para el almacenamiento de datos sensibles de empresas, y su token nativo WAL se ha convertido así en un puente de valor entre la tecnología Web3 y las empresas tradicionales.
Los proyectos tradicionales de almacenamiento descentralizado suelen enfrentarse a una paradoja entre "privacidad excesiva" y "cumplimiento insuficiente": algunos proyectos se enfocan en la anonimato absoluto como ventaja competitiva, pero son rechazados por las empresas debido a la falta de interfaces de auditoría; otros priorizan el cumplimiento, pero sacrifican el control del usuario sobre sus datos. Walrus adopta un enfoque diferente, construyendo un arquitectura dual de "almacenamiento cifrado + auditoría controlada": mediante tecnologías de cifrado de extremo a extremo protege la privacidad de las transacciones y datos del usuario, asegurando que solo las partes autorizadas puedan ver el contenido; al mismo tiempo, deja disponibles interfaces de auditoría cumplidoras, permitiendo que organismos reguladores y departamentos internos de control de riesgos empresariales realicen revisiones conforme dentro de sus límites de permisos, lo que cumple perfectamente con los marcos regulatorios globales más destacados, como el GDPR y la (Ley de Protección de Datos Personales de la República Popular China).