Hermanos, he corrido,

no hay banquete que no termine,

este festín ya ha llegado a su último momento,

las delicias ya se han consumido,

solo quedan las sobras, un desastre por doquier.

Las personas inteligentes ya han comido y se han ido sigilosamente,

tu, que te das cuenta tarde, aún no quieres irte,

con los palillos golpeando el tazón haciendo un sonido tintineante,

fantasías y esperas por el próximo plato delicioso y abundante,

pero al final lo que llega es la enorme factura de este festín,

siempre hay alguien que tiene que pagar la cuenta, ¡y esta vez eres tú!