La Comisión Europea ha publicado oficialmente sus largamente esperadas Directrices bajo el Reglamento sobre Subvenciones Extranjeras (FSR) el 9 de enero de 2026, proporcionando una claridad detallada sobre cómo identificará y abordará las distorsiones provocadas por el apoyo de gobiernos no europeos a empresas que operan en el mercado único europeo. Dirigido por la Vicepresidenta Ejecutiva para la Prosperidad y la Estrategia Industrial Stéphane Séjourné, este paso refuerza las protecciones contra ventajas desleales, especialmente en licitaciones públicas de alto valor, al tiempo que promueve un entorno competitivo justo para las empresas europeas.
Aunque las directrices no nombran países específicos, responden a preocupaciones crecientes sobre ofertas subvencionadas por empresas no pertenecientes a la UE —notablemente en sectores como infraestructura, energía renovable y dispositivos médicos— que desplazan a competidores locales mediante precios artificialmente bajos.
Propósito fundamental: Garantizar un campo de juego equitativo
La Comisión busca proteger la integridad del mercado interno de la UE al impedir que las contribuciones financieras extranjeras sesguen la competencia. Como indicó Séjourné, el enfoque sigue centrado en garantizar que las empresas con sede en la UE puedan operar en condiciones equitativas, libres de distorsiones externas que socaven los resultados basados en el mérito.
Esta iniciativa se basa en el Reglamento sobre Subvenciones Extranjeras (Reglamento (UE) 2022/2560), vigente desde 2023, que exige notificaciones para fusiones y adquisiciones importantes y procedimientos de contratación pública que involucren contribuciones financieras extranjeras significativas, y otorga a la Comisión la facultad de investigar y remediar problemas de oficio.
Cómo evalúa la Comisión las distorsiones
Las directrices establecen un proceso de evaluación estructurado en dos pasos para determinar si una subvención extranjera crea una distorsión en el mercado:
Verificación de ventaja competitiva — La Comisión examina si la subvención mejora la posición del beneficiario en el mercado de la UE.
Impacto en la competencia — A continuación analiza si esta ventaja altera el comportamiento o la dinámica del mercado de formas que perjudiquen a otros participantes, como reducir los precios de manera injusta o desplazar a rivales.
Para subvenciones no directamente vinculadas a actividades de la UE, se realiza una revisión más profunda para evaluar el potencial de redirección hacia operaciones europeas. Las directrices incluyen ejemplos no exhaustivos de indicadores y subvenciones presumiblemente distorsionadoras (por ejemplo, aquellas que ofrecen garantías ilimitadas o apoyo a la exportación).
Enfoque especial en la contratación pública
En las licitaciones públicas, la Comisión examinará detenidamente las ofertas sospechosas de beneficiarse de subvenciones extranjeras. El proceso incluye:
Verificar si la subvención influyó en los términos de la oferta.
Comparar la oferta con las presentadas por los competidores y con las estimaciones de la autoridad contratante para detectar si es desventajosamente ventajosa (por ejemplo, precios anormalmente bajos).
Determinar si la ventaja proviene principalmente de la subvención y no de eficiencias legítimas.
Si se confirma una distorsión, la Comisión evalúa los efectos positivos (como la innovación o beneficios medioambientales) frente al daño causado. Los resultados positivos deben superar los negativos para que no se tome ninguna medida; de lo contrario, las soluciones podrían incluir ajustes en las ofertas, prohibiciones de contratos, devolución de subvenciones u otras medidas correctivas.
Este marco se basa en acciones recientes de aplicación, incluidas investigaciones sobre consorcios liderados por China en licitaciones para parques solares en Rumanía y material rodante para el metro de Lisboa, donde las ofertas fueron significativamente más bajas (entre un 10 y un 30 % por debajo de las de los rivales) debido a supuestos apoyos estatales.
Implicaciones más amplias y aplicación continua
Desde su puesta en marcha, el FSR ha desencadenado notificaciones para cientos de operaciones de M&A y procedimientos de contratación pública, con la Comisión realizando investigaciones de oficio sobre prácticas potencialmente problemáticas. Las directrices aumentan la previsibilidad para las empresas al mismo tiempo que refuerzan las herramientas para contrarrestar distorsiones que podrían erosionar la base industrial de Europa.
Séjourné destacó que estas medidas se alinean con los principios de equidad y mérito en la contratación, protegiendo los fondos públicos y fortaleciendo la competitividad a largo plazo en sectores estratégicos.
La Comisión continuará refinando su enfoque basándose en la experiencia de casos y planea presentar un informe integral de implementación a mediados de 2026, lo que podría derivar en ajustes adicionales.
